Hola amigos que leen este blog, he regresado, ahora como estudiante de Lengua y Literatura Hispánicas, orgullosamente Universitaria.
Me da gusto mostrarles, el primer ensayo que creo me ha quedado decente en lo que llevo de la carrera; lo que intento hacer en este escrito es con una analogía resaltar los puntos mas importantes del segundo libro (o capitulo) del Libro "Ética a Nicomaco" escrito por Aristoteles y el como hacer (a mi consideración) un "Buen escrito", espero lo disfruten y puedan dejar su opinión.
Así como para Aristóteles el bien supremo era la felicidad (Cosa que plantea en el primer capítulo), el objetivo de este ensayo es hacer una pequeña analogía, retomando algunas conjeturas aristotélicas, del libro de “Ética a Nicomaco”, y aplicándolas en una finalidad literaria: el bien escribir.
Cuando en mi tira de materias vi que llevaríamos la asignatura de pensamiento filosófico, no pude evitar preguntarme, ¿Para qué? (como seguramente muchos de mis compañeros del salón han de pensar, o pensaron), al paso del tiempo, y de las clases, me he dado cuenta, que esta asignatura tiene más de una utilidad en la carrera que estamos estudiando, la principal: el pensar, y el dudar; pero aparte, conforme iba leyendo el libro, fui relacionando algunas "cosas" de este libro con mis clases de redacción, en este caso el “bien escribir” seria la finalidad principal, y para esto debemos de cumplir ciertos criterios, y así comenzare mi analogía.
No sabría como llamarle a la virtud del “bien escribir” (Recordemos que el bien escribir seria la finalidad) , solo sé que al redactar cometemos ciertos excesos y defectos (vicios), por ejemplo, para darle “un aire más culto” a nuestro escrito llegamos a abusar de las palabras rebuscadas y tecnicismos, o , simplemente no las usamos, utilizando a su vez expresiones comunes que llegan a caer en la vulgaridad, tanto el exceso al que le podría llamar “presunción”, y el defecto al que antes llame “Vulgaridad”, llegan a enviciar nuestro escrito.
Esta idea la plantea Aristóteles en el segundo capítulo de este libro, nos menciona que para ser virtuosos debemos mantenernos en el punto medio entre los excesos y los defectos, y aparte nos menciona que somos seres en potencia. Siguiendo con mi analogía, nuestro escrito, es un escrito en potencia, ¿Por qué?, tal vez en el momento en el que pensaste escribir algo (llámese cuento, llámese novela, o como en mi caso, un ensayo), tienes pensado que es lo que quieres escribir, como lo quieres decir, y con qué palabras, además piensas en cuales “vicios” quieres cometer de forma intencional para darle un estilo propio a tu escrito, o , no quieres cometer, en ese momento, el escrito ya idealizado (Podría decirse de esta manera) es una potencia, pero en el transcurso llega a convertirse (posiblemente) en otra cosa. Tal vez ibas con la idea de escribir un cuento largo, pero por diversas razones, este llego a ser una novela, esta es la potencialidad del ser.
¿Pero solamente puedo llegar al “bien escribir” teniendo un punto medio?, obviamente no, Aristóteles, nos dice que las virtudes deben ejercitarse, para que estas se conviertan en un habito. A esto añado que el escribir es arte, y que como todo arte debe tener un justo ejercicio, a ¿Qué me refiero con un “Justo ejercicio”?, no debemos excedernos (y volvemos a caer en la misma idea del exceso y el defecto) en el ejercicio de la escritura, a veces como literatos (o como futuros literatos) desgastamos las ideas que planeamos escribir (así como el atleta al ejercitar de forma excesiva sus músculos), pero tampoco debemos dejar de ejercitar nuestra escritura, pues esta se debilita. A la idea que quiero llegar es que solo con la justa práctica podremos mejorar el hábito de la escritura.
A la vez (Y espero que esta relación sea correcta) los que han considerado grandes escritos, en cierto momento (tiempo) y cierto lugar, bajo algún contexto, fueron determinadas como polémicos, o de mal gusto por la sociedad; esto lo relaciono con el hecho de que dependiendo el momento (y hablo de tiempo) , el lugar y el contexto, puede considerarse una acción virtuosa o viciosa, ¿Cómo puedo explicarlo?, si de repente me siento muy enojada, y mi ira explota en un mal momento, y en un mal lugar, puede que sea considerada como iracunda, de igual manera podemos considerar si en el momento en que mi ira debería haber explotado, no exploto, me podrían considerar demasiado templada, ¿Cómo relaciono esto con el escribir?, esta idea me hizo recordar cierta obra literaria, Aura de Carlos Fuentes, que para cierta persona (Carlos Abascal) , y en cierto contexto, se le hizo una obra “escandalosa”, pero en la actualidad, y con un contexto diferente, la consideramos un libro básico en la literatura mexicana. Posiblemente, Carlos Fuentes no pensó que su libro podría causar, tal polémica, y quiero pensar que, en algún momento estuvo tuvo bajo su decisión escribirlo o no.
El actuar en algún momento de forma viciosa o virtuosa, puede que sea también una decisión, aunque a veces actuamos por ignorancia. No sabemos lo que pueda pasar en un futuro con el escrito que estoy haciendo, en ese caso no se actúa viciosamente, si no con ignorancia y no sería mi culpa que causara polémica bajo un contexto.
A mi parecer cuando caemos en muchos vicios devaluamos nuestro escrito, y al igual que la felicidad (Fin supremo según Aristóteles), solo podemos saber que escribimos de forma virtuosa, cuando finalizamos y evaluamos lo que escribimos. Aristóteles nos dice que las virtudes nos llevaran a la felicidad, y solo las personas de edad avanzada, pueden ser felices, pues evalúan sus actos, determinando si fueron o no virtuosos, no tienen vicios, y ya pasaron por la experiencia.
Con este pequeño ensayo, quise demostrar que la filosofía puede ser utilizada en la carrera que nosotros estamos estudiando, primero que nada porque aun, hay alumnos que llegan a considerar esta clase inútil.
Me gustaría imaginar que Aristóteles, creo aquellas conjeturas para que puedan ser utilizadas en cualquier otra rama aparte de la política y la ética. Lo único que yo hice fue un intento de analogía, sustentándome en algunos argumentos (Que tal vez para algunos sean burdos, tontos o repetitivos), pero que para mi tuvieron validez, ya que a veces tanto al actuar en la vida diaria y al escribir (Cosa que debe ser una de nuestras finalidades) no pensamos en los vicios que cometemos, y que llegan a entorpecer nuestro fin supremo, sin importar que este sea escribir, o el ser feliz.
15 de octubre de 2010
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